El Papel Arrugado
Por: Pastor Miguel MontoyaContaba un predicador que, cuando era niño, su carácter impulsivo lo la hacia estallar en cólera a la menor provocación. Luego de que sucedía, casi siempre se sentía avergonzado y batallaba por pedir excusas a quien había ofendido.
Un día su maestro, que lo vio dando justificaciones después de una explosión de ira a uno de sus compañeros de clase, lo llevo al salón, le entrego una hoja de papel lisa y le dijo:
-Arrúgalo!
El muchacho, no sin cierta sorpresa, obedeció e hizo con el papel una bolita.
-Ahora-volvió a decirle el maestro-déjalo como estaba antes.
Por supuesto que no pudo dejarlo como estaba. Por mas que trataba, el papel siempre permanecía lleno de pliegues y de arrugas.
Entonces el maestro remato diciendo:
-El corazón de las personas es como ese papel. La huella que dejas con tu ofensa será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.
Así aprendió a ser más comprensivo y más paciente, recordando, cuando esta a punto de estallar, el ejemplo del papel arrugado.
¿Recuerdas que alguien dijo una vez: “Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio?” Muchas personas se jactan de ser francas, y que dicen las cosas con independencia del sentimiento de los demás. ¿No son ellas fabricantes de papeles arrugados por dondequiera que pasan?

Javier Martinez era una persona muy incredula, no creía en nada que tuviera que ver con Dios y por lo tanto, su vida espiritual estaba completamente descuidada.“Yo decia no creer en Dios y nunca quise asistir a una iglesia”.