Testimonio

Javier Martinez era una persona muy incredula, no creía en nada que tuviera que ver con Dios y por lo tanto, su vida espiritual estaba completamente descuidada.“Yo decia no creer en Dios y nunca quise asistir a una iglesia”.

Como concecuencia de estar alejado de su Creador, Javier sentía un vacio muy profundo en su interior. “Recuerdo que una soledad muy grande me agoviaba, no era feliz, pasaban los años y mi vida era muy vacia, recuerdo que buscaba calmar todo esto con trabajo, dinero, alcohol, drogas, mujeres, pero nada de esto me funcionó, mi vida iba de mal en peror, comenze a tener problemas familiars, a perder el cariño de mi familia, tenia muchos problemas matrimoniales y lo pero de todo era que mis hijos estaban aprendiendo a vivir ese miksmo estilo de vida que yo llevaba”. Hoy en día Javier puede contarnos esto con una sonrisa en su boca por que las cosas ya no son como eran antes ya que su via dió un girode 180 grados.

“Cuando ya no veía la salida de mis problemas me encontre a un amigo que me invitó a asistir a la iglesia pero lo rechaze al instante y luego el me insistió diciendome que al beneficio no inba a ser para el sino para mi, que era algo que tenía que probar y darme la oportunidad de asistir. No se que sería de mi si no hubiera tomado la decision de ir, al siguiente Domingo comenze a asistir y desde mi primer visita a la Iglesia sentí que ese era el hogar en el que yo debia estar. Ahora mis días domingos los paso con Dios y mi familia”.

El Señor Jesús pudo transformar una vida que no era productive en una vida que vale la pena vivirla. – Javier Martínez


< Reflecciones

(¡Sólo pídelo!)

Por: Pastor Miguel Montoya

Durante la guerra Hispano-Americana, Clara Barton estaba supervisando el trabajo de la Cruz Roja Americana en Cuba.

Un día, el Coronel Theodore Rooselvet acudió a verla, queriendo comprar alimentos para sus enfermos y heridos en Rough Riders. Pero ella rehusó venderle nada.

Rooselvet quedó perplejo. Sus hombres necesitaban ayuda, y él estaba dispuesto a pagarla de su propio dinero. Cuando preguntó a alguien por qué no podía comprar los suministros, le dijeron: -Coronel, lo que tiene que hacer es pedirlo- El rostro de Rooselvet se iluminó con una sonrisa. Ahora lo entendía, las provisiones no estaban a la venta. Todo lo que había de hacer era sencillamente pedirlas, y le serían dadas gratuitamente.

Así es como el pecador recibe la vida eterna.

La salvación es un don. Si pudiese ser comprada en una subasta, los millonarios competirían por la compra y la mayoría de la gente quedaría excluida.

Si se pudiese ganar trabajando por ella, los fuertes y capaces empujarían a los débiles y enfermos fuera de la carrera. Pero el perdón que Dios ha provisto por medio de Jesucristo es gratis, solo ha de pedirse.

¿Tienes vida eterna por medio de Jesucristo? ¡Está a tu disposición si reconoces con humildad tu pecado, y sencillamente pides a Jesús que te salve!

PORQUE POR GRACIA SOIS SALVOS POR MEDIO DE LA FE; ... Y ESTO ES UN DON DE DIOS. (Efesios 2:8)

Para pensar... ¿Porqué pagar el precio de perderse, cuando la salvación es gratuita?