Testimonio

Javier Martinez era una persona muy incredula, no creía en nada que tuviera que ver con Dios y por lo tanto, su vida espiritual estaba completamente descuidada.“Yo decia no creer en Dios y nunca quise asistir a una iglesia”.

Como concecuencia de estar alejado de su Creador, Javier sentía un vacio muy profundo en su interior. “Recuerdo que una soledad muy grande me agoviaba, no era feliz, pasaban los años y mi vida era muy vacia, recuerdo que buscaba calmar todo esto con trabajo, dinero, alcohol, drogas, mujeres, pero nada de esto me funcionó, mi vida iba de mal en peror, comenze a tener problemas familiars, a perder el cariño de mi familia, tenia muchos problemas matrimoniales y lo pero de todo era que mis hijos estaban aprendiendo a vivir ese miksmo estilo de vida que yo llevaba”. Hoy en día Javier puede contarnos esto con una sonrisa en su boca por que las cosas ya no son como eran antes ya que su via dió un girode 180 grados.

“Cuando ya no veía la salida de mis problemas me encontre a un amigo que me invitó a asistir a la iglesia pero lo rechaze al instante y luego el me insistió diciendome que al beneficio no inba a ser para el sino para mi, que era algo que tenía que probar y darme la oportunidad de asistir. No se que sería de mi si no hubiera tomado la decision de ir, al siguiente Domingo comenze a asistir y desde mi primer visita a la Iglesia sentí que ese era el hogar en el que yo debia estar. Ahora mis días domingos los paso con Dios y mi familia”.

El Señor Jesús pudo transformar una vida que no era productive en una vida que vale la pena vivirla. – Javier Martínez


< Reflecciones

¿Que quieres ser?

Por: Pastor Miguel Montoya

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl. Sacó los huevos y los colocó en otro bowl. Coló el café y lo puso en un tercer bowl.

Mirando a su hija le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, luego de sacarle la cáscara, noto que estaba duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?" El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.
  • La zanahoria llegó al agua fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.
  • El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
  • Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
"Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

¿Cómo manejas la adversidad?

El oro para ser purificado debe pasar por el fuego.. y el ser humano necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es: Cómo reaccionamos frente a las pruebas.